Visitamos algunas de sus interesantes museos como el magnífico Pre-colombino o las ruinas del Coricancha o Templo del Sol, sobre el que los españoles construyeron un convento dominico. También disfrutamos de su amplia oferta gastronómica y su animada vida nocturna, incluso entre semana.
Si hacéis memoria recordaréis que Óscar compró una mochila justo antes de partir hacia Machu Picchu, pues bien, ésta no duró ni lo que dura un caramelo en la puerta de un colegio. Se rompió por 3 sitios diferentes en menos de 24 horas, todo un récord. Al ir a reclamar muy amablemente los dueños se ofrecerieron a coser los desperfectos sin costo alguno, pero claro, a nosotros no nos convencía. Entonces pedimos el dinero pagado para recuperar la inversión a la que los dueños se negaron en rotundo ofreciendo elegir cualquier otra mochila. Como no accedimos pedimos hablar con el jefe pero como era de esperar él no se encontraba allí. Estaba de viaje y casi desaparecido.
Fuimos a preguntar a la policía a ver si había alguna posibilidad de poder recuperar el dinero. Nos contestaron que sería prácticamente imposible. Luego de urgar un poco más en el asunto con los policías, ellos dijeron la palabra mágica: estafa. Con esa palabra volvimos a la tienda y conseguimos que nos devolvieran el dinero con la amenaza de denunciar por "estafa" el caso de la mochila. Eso si, se quedaron con 5 soles para coser y lavar la mochila que, por supuesto, se pondría otra vez a la venta.
El día 5 Marc nos dejó, de regreso a Barcelona. Y nosotros nos separamos del grupo al día siguiente con destino la costa pacífica. Hemos compartido un mes de viaje juntos y tenemos que decir que ha sido un verdadero placeer y un lujazo. Gracias a todos por vuestra amistad y mucha suerte en el resto de vuestas aventuras. Nos vemos en el camino.
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