Atravesamos parte del altiplano con sus aldeas esparcidas y sus campos de cultivo, para descender a los 2600 msnm en los que se haya Sucre, la capital plena de bolivia, y es que aquí se fundó la capital del país tras su independencia de la corona española, siendo el núcleo donde se gestó el primer alzamiento contra los colonizadores y las primeras ideas de independencia. El 25 de mayo de este año se cumple el bicentenario del grito libertario que comenzó en Sucre y se extendió a todo Sudamérica. Más tarde se trasladaría el poder ejecutivo y legislativo a la ciudad de La Paz, debido a su rápido crecimiento y a su enclave en una de las principales rutas comerciales, quedando en Sucre el poder judicial.
Encontramos alojamiento a la tercera, que va la vencida, tras ver dos establecimientos muy cutres, llenos de humedades y agujeros en los techos. Y nos dispusimos a dar una vuelta por esta bellísima ciudad llena de edificioss coloniales de fachadas blancas y patios interiores abalconados, disfrutando de sus cuidados jardines y sus limpias calles. La oferta es muy amplia en todos los aspectos, desde universidades a restaurantes y acogedores cafés.
Asimismo debido a su altitud sobre el nivel del mar y sus amplias aceras es mucho máss amigable para pasear. Visitamos la Casa de la Libertad, situada en la Plaza 25 de Mayo, que fue originariamente la primera universidad de Bolivia, pero pasó a la historia por convertirse en la primera sede del gobierno de la República Boliviana tras su independencia. Allí nos explicaron los pormenores de la jóven historia de la República, incluyendo sus más recientes guerras en las que todos los países vecinos ganaron territorio haciendo que Bolivia perdiera un millón de km. cuadrados y dejándolo con sólo un tercio de su extensión original.
También visitamos el museo de arte indígena, dedicado en especial al téxtil, donde aprendimos a diferenciar las diversas etnias de la región a través del entramado y colorido de sus trajes tradicionales, sobresaliendo los Jalq´s y los Tarabuco. Cabe destacar que desde los años 80 e impulsados por una asociación que intenta mejorar las condiciones de vida de los indígenas regionales y de paso rescatar sus tradiciones, los hombres se han unido a esta tradición tejedora, aportando nuevas formas y colores.
Asistimos a una manifestación de los indígenas locales frente a la prefectura regional en la que reclamaban dividirse en dos regiones en vez de continuar siendo una, para así recibir más dinero gubernamental. Y es que desde la aceptación de la nueva constitución el mes pasado el país anda un poco revuelto. Como incidencia, tuvimos que cambiar de hostel tras la primera noche, ya que no había quien durmiera con los muelles de aquel maldito colchón. Así que a la tercera, definitivamente, no va la vencida, sólo a veces...
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