22/3/09

Puno, 22/02/09

Entramos en Perú por la ruta que bordea el lago Titicaca hasta llegar a Puno, en su orilla oeste. Desde allí fuimos a visitar las islas flotantes de los Uros, tribu nómada que vivía en barcos hechos de caña de totora, y actualmente en islas fabricadas del mismo material.


Es increible la cantidad de usos que le dan a esta planta acuática. Con su raíz construyen la base de sus islas y con sus tallos desde el suelo de las mismas a sus casas y embarcaciones, siendo así mismo una fuente de alimento, y la verdad es que, tras probarla, no está nada mal.




De vuelta a tierra firme comprobamos que los restaurantes en Perú están bastante más preparados para el turismo, en cuanto a servicio se refiere. Óscar volvió a sonreir una vez traspasó la puerta del restaurante y comprobó que habían copas de vino de cristal. Y también comprobamos que aquí en vez de guerras de globos de agua para carnaval, hacen guerras de espuma, bastante más pringosas, aunque pudimos esquivarlas.

Puno fue una corta parada en nuestro camino hacia el siguiente destino: Arequipa. Y por cierto, el peor hostel de largo en el que hemos dormido.

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