3/4/09

Huacachina, 6-9/03/09

Salimos de Cuzco a media tarde y comenzaron los controles más estrictos en los buses: detector de metales, obligatoriedad de documento, huella digital y hasta filmación en video una vez a bordo. Y es que el norte de Perú tiene aún altos índices de asaltos a autobuses de línea regular. Cómo era un trayecto largo, esta vez nos aseguramos de ir cómodos, eso sí, pagando más.

Llegamos a Ica, capital del vino y la vendimia, a primera hora de la mañana y nos dirigimos al cercano oasis de Huacachina donde planeábamos quedarnos unos días de reláx. Rodeada de altas dunas de arena dorada se encuentra la olorosa laguna de propiedades medicinales según dicen, aunque nosotros preferimos la piscina del hostel que parecía más salubre.







Fue éste un resort frecuentado por la élite del país en su día, pero hoy venido a menos, aún recibe la visita de abundantes turistas que vienen a "sandsurfear" en sus dunas. Fue toda una alegría volver a encontrarnos al grupo, que nos seguía los talones, y lo celebramos con una cenita y unos futbolines.

De allí tomamos rumbo a Ayacucho, un tranquilo pueblo en la sierra central, pero como llegamos a Ica por la mañana y el bus no salía hasta la noche, nos fuimos a visitar la vecina Pisco. En 2007 sufrieron un sismo bastante fuerte cuyo epicentro se localizó a unos 60km de su costa en medio del océano y que destruyó gran parte de las humildes viviendas de adobe del lugar y mató a cientos de personas. Aún no se han recuperado y la visión de la ciudad es bastante penosa.
Aprovechamos para visitar las cercanas Islas Ballestas, hogar para miles de aves, pingüinos y leones marinos. El trayecto en lancha rápida fue vertiginoso, hasta se nos levantaban los pies del suelo con los botes. Una vez cerca ya de las islas pudimos observar los leones marinos recién nacidos en la orilla con sus padres, así como cientos de aves de diversas especies. También pudimos olfatear sus miles de caquitas que cubrían de blanco la oscura roca isleña.








Nos faltó el guía de la excursión que se incluía en el precio, razón por la que acudimos de nuevo a la agencia a reclamar y tras un largo rifi-rafe, policía incluída, logramos un ínfimo reembolso y alguna disculpa a regañadientes.

No hay comentarios: