Estábamos muy desmoralizados, menos mal que navegamos entre varios icebergs de color azul intenso que nos hicieron más leve la fustración de no poder ver los glaciares.
A medio día nos dirigimos por el canal de los Témpanos hacia el famoso Perito Moreno, ya con la idea de no ver nada, pues la niebla persistía. Pero llegar enfrente de su enorme pared de hielo azul y salir el sol fue todo una, y disfrutamos de su imagen casi mágica bajo un radiante cielo azul. Parece increíble como semejante masa helada pudo llegar a formarse y aún mantenerse con las temperaturas veraniegas.
Vimos como un casquete de hielo se precipitaba al lago bajo gran estruendo y la fascinación de todos los presentes. Menos mal que al final el día tuvo su recompensa...
Volvimos a El Calafate aún boquiabiertos por haber podido disfrutar ese milagro de la naturaleza y de nuevo preparamos las mochilas para partir al día siguiente hacia El Chaltén, la capital del trekking argentino.