En este país tan estrecho que si pisas un poco al oeste te mojas el pie en el pacífico y por el este cruzas a Argentina, hemos visto también unos contrastes climáticos importantes. Y es que este país es aún más largo que Argentina provocando que el norte sea muy árido y el sur extremadamente frío.
Hemos navegado por los canales patagónicos completamente vírgenes sin señales de humanidad por ningún lado, exceptuando unos pocos enclaves muy concretos, disfrutado de numerosos parques nacionales con una naturaleza y estado de conservación muy bueno, vuelto al pasado en la Isla de Chiloé, visto y estado muy cerca de volcanes activos, visitado viñedos y probado sus vinos, estado en la gran ciudad de Santiago, alucinado con la observación astronómica hasta llegar al desierto de Atacama. Este país da para mucho siendo su capital lo más parecido a una ciudad europea. Uno se siente a gusto allí donde va, siendo tratado de igual a igual y con una profunda sensación de seguridad proporcionada por la mejor policía de toda sudamérica, al menos, la más honesta, ya que Chile es uno de los países más desarrollados de toda sudamérica y donde menos se notan las desigualdades sociales, no por ello exentas. Éste es un país minero riquísimo en yacimientos de cobre que aporta un porcentaje brutal a la economía nacional, pero quizas peligroso para vivir ya que existen centerares de volcanes activos y está situada encima de la placa tectónica americana, con lo cual, cada poco se producen terremotos.
Sus gentes son amables y gentiles, pero cuesta un poco entablar conversación, nada que ver con los argentinos, claro. Pero si se insiste un poco se puede disfrutar de una agradable y larga conversación tratando temas tan especiales como el de las tribus indígenas que aún habitan el país. La cultura Mapuche es muy antigua y llena de vida en la actualidad, todos ellos orgullosos de pertenecer a la tribu. Éstos también lucharon contra los españoles en la época de la colonización siendo unos brutales pero valientes guerreros que a día de hoy aún mantienen su identidad pero de un modo pacífico. Uno puede apreciar como los rasgos faciales van cambiando según uno va subiendo de sur a norte.
El transporte público es muy eficiente puediendo llegar a todas partes en él siendo el servicio de rural una excelente herramienta para todo los lugareños no importando lo lejos que se viva. La calidad es buena y el precio adecuado. En Chile no hay inflación y uno siente que paga siempre un precio justo no importa si es un billete de autobús o un almuerzo. Sin duda, todo más barato que en Argentina.
Como os podréis imaginar hemos hecho miles de fotografías y algunas de ellas están publicadas en Internet. Si queréis darle un vistazo clickar aquí: Galería de fotos.
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