Lloviznaba y estaba muy nublado, así que decidimos proveernos de viandas, como dicen aquí, para los próximos días y dar un corto paseo por los alrededores esperando que el pronóstico de mejora climatológica se cumpliera para los días posteriores.
Fuimos a la casa de información del guardaparques y allí nos enteramos a través de un chico catalán que Dani había coronado la cumbre del Aconcagua. ¡Que pequeño es el mundo! Se ve que habían coincidido en nochebuena en un hostel de El Bolsón, así que enhorabuena.
Vimos una película muy interesante que recreaba una expedición galesa de los años 20 a la cima de uno de los picos locales. Y es que esta zona de la cordillera se caracteriza por las columnas graníticas de más de 3000 metros sobre el nivel del mar que se alzan hacia el cielo desafiantes, entre ellas dos de las más conocidas entre los escaladores por su dificultad son el Cerro Torre y el Cerro Fitz Roy.
Caminamos hacia el Mirador de las Águilas desde donde se disfruta de una fantástica vista de la estepa patagónica, limitada a su izquierda por escarpados cerros y a su derecha por el enorme Lago Viedma con sus aguas turquesas de origen glaciar. Pero no avistamos ningún águila.
Luego fuimos al cercano Mirador de los Cóndores desde donde disfrutamos del vuelo sobre nuestas cabezas de 2 de estas aves imponentes, con una hermosa vista del valle de El chaltén.
El Domingo amaneció bastante despejado. Nuestro objetivo: llegar a la Laguna de los Tres, al pie del Fitz Roy. Salimos pasadas las 9:30 y tras algo más de una hora de camino llegamos a un mirador desde donde vimos que la cumbre del Fitz Roy estaba cubierta de nubes. Conocimos a Javi, un jóven de Corbera con la misma ruta, así que seguimos la marcha juntos. La última hora de subida se hace dura, no sólo por el desnivel a ganar sino por lo pedregoso e irregular del camino. Aunque al llegar arriba la visión de la laguna con los cerros y glaciares a su espalda recompensa. Permanecimos largo rato esperando que las nubes se despejaran y nos permitieran ver la cima del Fitz Roy, y casi lo logramos.
En el camino de vuelta desde el mirador por fin pudimos ver despejada la cumbre, que acariciada por el sol, lucía sus vetas marrones inmensa. El resto del camino tuvo algunas paradas técnicas ya que la cadera izquierda de Ana protestaba con pinchazos tras el esfuerzo. El tiempo no perdona, nos hacemos grandes, jejeje!
El segundo trekking era al Lago Torre, a pie del cerro del mismo nombre. Pero el día se levantó muy ventoso. Resultaba difícil caminar en equilibrio y la tierra llevada por el viento dificultaba la visión y nos golpeaba el rostro. Así que llegados al mirador y viendo que las espesas nubes cubrían los cerros, decidimos dar media vuelta y regresar al El Chaltén para buscar un restaurante económico en el que cenar. Y es que los precios aquí son desorbitados, hasta el doble y triple que en el norte del país.
El Martes regresamos a El Calafate despidiendo este pueblo con una linda estampa de los cerros y el Lago Viedma desde el bus. Y una corta parada en la Posada La Leona donde en su día se alojaron Billy "El Niño" y Butch Cassidy tras robar el Banco de Londres.
En El Calafate nos afanamos para gastar los últimos pesos argentinos que nos quedaban, y que mejor forma que desgustando nuestra última cena en territorio argentino, por supuesto a base de carne.
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