Y al llegar a nuestro Hostel resultó que estaba lleno de nuevos huéspedes, 5 jóvenes catalanes con los que enseguida intercambiamos impresiones sobre nuestras diferentes aventuras.
El día siguiente amaneció nublado y decidimos ir todos juntos a hacer un trekking a una montaña cercana. Solamente llegamos hasta la mitad (3000 msnm.) ya que vimos una tormenta avanzar hacia nosotros y decidimos volver. De todos modos la vista desde allí ya era buena, justo enfrente nuestro estaba el Cerro Penitentes que da nombre al resort ya que emula la figura de monjes en procesión. Pasamos el resto de la tarde jugando a las cartas ya que el tiempo fuera estaba frío y húmedo. Cuando salimos antes del anochecer todas las cumbres de alrededor estaban nevadas.
La mañana siguiente se levantó muy soleado y cogimos el bus hacia el Parque Aconcagua. La entraga obligatoria es de 5 pesos, que nos pareció barata pero resulta que solo te da acceso a un pequeño recorrido a pie desde el que se ve el cerro Aconcagua muy de lejos. Decidimos seguir caminando hacia la Plaza Confluencia (primer campo base del ascenso), aunque para llegar a él debíamos haber pagado 60 pesos por persona. Pero como no nos cruzamos a ningún guardaparque nos ahorramos un dinerito y disfrutamos de una gran vista mientras tomábamos el sol y nos acorábamos del alpinista de la familia. Allá enfrente se levantaba imponente el Aconcagua, el pico más alto de toda américa.
De vuelta al Hostel tuvimos otra grata sorpresa, ahí estaba Maxi, el joven ciclista argentino que cruzaba el país. Reímos, "tomamos" y cenamos todos juntos y a la mañana siguiente partimos para Mendoza con destino final San Carlos de Bariloche.
Isa, Cris, Dani, Bernat y Queralt fueron haacia el Cerro Aconcagua a hacer trekkings de diferentes distancias. Ojalá disfrutéis muchísimo y mucha suerte para conseguir esa cima. Esperamos compartir nuestras vivencias de nuevo delante de un buen asado, la próxima vez en Catalunya.
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