30/11/08

Salta, día 2, 24/11/2008

Ayer nos levantamos de nuevo a las 6:30 de la mañana por segundo día consecutivo. Nos esperaba otro día largo de excursión por el noroeste. La primera parada fue en Purmamarca donde recogimos a los otros dos integrantes de la salida, una simpática pareja de médicos argentinos. Comenzamos la ruta hacia la Salina Grande a través de una sinuosa y serpenteante carretera de montaña que ascendía hasta los 4170 metros sobre el nivel del mar.

Durante el ascenso se notaba la disminución de oxígeno y se hacía más difícil respirar, ya que la reducción de O2 llega hasta el 35%. Una vez iniciado el descenso hacia el altiplano ya se divisaba la Salina Grande en el horizonte. La Salina, de unos 60km de longitud, fue originada por las filtraciones de agua provinientes del subsuelo. Actualmente la extracción de sal se encuentra en un 15% de su capacidad. El altiplano es una basta llanura donde la flora se reduce a matorrales y líquenes. Circulamos por la Ruta 40, que además de haber sido usada por los Incas también fue la que atravesó el Ché en la película "Diaro de Motocicleta".

La densidad de población aquí es muy escasa, reduciéndose a pequeños asentamientos de tipo familiar que se dedican a la extracción de sal y al pastoreo de ovejas, cabras, burros y llamas. Así mismo vimos Vicuñas, que son más pequeñas y estilizadas que las llamas y no son domésticas. Su pelaje es el más apreciado ya que es el de más alta calidad pudiendo alcanzar 3000 euros el precio de un jersey hecho con su lana.
Paramos en San Antonio de los Cobres donde saboreamos una riquísima milanesa de llama. El pueblo se dedica principalmente a la minería. En este punto nuestro recorrido de vuelta a Salta comenzó a discurrir paralelo al famoso "Tren de las nubes". Esta vía ferroviaria se comenzó a construir en los años 20 como nexo de unión entre Salta y Chile para el transporte de mercaderias, aunque actualmente su uso mayoritariamente turístico debido a la belleza de los parajes que atraviesa. La última parada fue en Santa Rosa de Tastil donde se encuentran las ruinas de un importante asentamiento pre-incaico en el que se estima vivian unos 3000 habitantes que desaparecieron por razones aún desconocidas antes de la invasión Inca del siglo XVI. A día de hoy aún pudimos encontrar pequeñas puntas de flecha de sílex y obsidiana y múltiples fragmentos de cerámica de unos 1000 años de antigüedad. La altura de los cardones también era impresionante. En total recorrimos 530km. Tras este largo día merecíamos una recompensa, así que Gabriel recogió a su esposa Gabriela y fuimos a comer unas empanadas y a tomar una "Salta". Gracias "Gabis" por vuestra simpatía. Nos lo pasamos realmente bien con ustedes.

Tras la cena Gabriel nos acercó a la estación de Omnibus para coger el autobus dirección San Juan.

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